La libertad de expresión es la frase más usada para justificar las caricaturas de Mahoma, publicadas en septiembre por un diario danés.
La libertad de expresión es una falacia muy extendida en nuestra democracia. Si nos atenemos a una definición exacta del término sería la libertad de poder expresar nuestas opiniones sin temor a represalias.
Pero, ¿y si la caricatura fuese de la virgen de la esperanza?¿Qué sucedería?.
Cuando se estrenó en Francia “La última tentación de Cristo“, donde se mostraban con detalle los deseos carnales de Jesús, un extremista prendió fuego a un cine durante la proyección. Murió uno de los espectadores.
Pese a incidentes como éstos, la sociedad occidental vive la religión de forma menos intensa que la musulmana. Todo desde que a principios del XIX entrara en una especie de letargo del que no ha podido salir.
Nuestra verdadera religión es el consumo, lo material. Por ello la verdadera indignación y los límites de lo que se puede decir y lo que no lo marca el capital. ¿Podría un medio de comunicación satirizar a su principal patrocinador?,¿Podría criticar al grupo político o religioso que lo apoya económicamente?. La respuesta es obvia.
Los islamistas radicales han desempolvado convenientemente este incidente ahora que algunas de sus fuerzas políticas están subiendo como la espuma en los paises árabes. Hartos ya de los gobiernos corruptos impuestos por la política imperialista de EEUU se agarran a un clavo ardiendo con la esperanza de una vida mejor. Aquí o allá.
ACT: En informativos telecinco recuerdan otras reacciones cuando la religión está por medio.
