Tras rebosar por periódicos, y telediarios la palabra Estatut, ahora aparece en la picota la palabra “víctimas”. No hay ninguna relación entre una y otra, salvo que es el caballo de batalla de un partido político que se apunta a todo por llevar la contraria.
El PP está manipulando una vez más y jugando a su doble moralidad, de defender y usar a las víctimas de ETA y querer olvidar a todas las víctimas del franquismo. ¿no es un poco incoherente?. O todos o ninguno. Si hubieran honrado a todas las víctimas de cualquier calado, Fraga no le hubieran dejado reciclarse, por respeto y dignidad. Pero bueno, en este caso sí se puede hablar de victimas y usarlas para lo que sea y no antes del 1976. Siguen siendo lo mismo, personas en libertad que han sido aniquiladas/encarceladas/torturadas por pensar diferente. No lo olvidemos.
Claro que hay que contar con las víctimas, pero también hay que pensar en evitar más.
En la transición la democracía no salió gratis: muchos millones, silencio y olvido, para regalarnos una urna. ¿que esperamos de los terroristas? ¿Nada a cambio?, el precio de la libertad (o lo que se supone libertad) tiene unas altas tasas, que nunca benefician a todos.
El País recoge la noticia de las movilizaciones laborales en Francia por jóvenes y sindicatos en contra de la precariedad laboral que intenta impulsar el gobierno galo, (ojala que el peor contrato que tenemos en España fuese el que quieren legalizar en Francia).
No caigamos en el error de que en Francia sucede o está sucediendo lo mismo que aquí, sino lean el artículo. Aquí en España se comenzó hace unos años con la flexibilización del mercado laboral, lo empezó Gonzalez y lo terminó Aznar, y los jóvenes y sindicatos nos callamos y por eso hemos llegado a ese extremo. Lo siguiente en nuestro mercado laboral será echar a suerte si nos pagan o no, independientemente que hayamos trabajado. Esta es la Francia europea que la presionan un poco y sale a la calle, ¿donde esta esa España que se moviliza por lo más absurdo y olvida el bienestar de sus trabajadores?.
La libertad de expresión es la frase más usada para justificar las caricaturas de Mahoma, publicadas en septiembre por un diario danés.
La libertad de expresión es una falacia muy extendida en nuestra democracia. Si nos atenemos a una definición exacta del término sería la libertad de poder expresar nuestas opiniones sin temor a represalias.
Pero, ¿y si la caricatura fuese de la virgen de la esperanza?¿Qué sucedería?.
Cuando se estrenó en Francia “La última tentación de Cristo“, donde se mostraban con detalle los deseos carnales de Jesús, un extremista prendió fuego a un cine durante la proyección. Murió uno de los espectadores.
Pese a incidentes como éstos, la sociedad occidental vive la religión de forma menos intensa que la musulmana. Todo desde que a principios del XIX entrara en una especie de letargo del que no ha podido salir.
Nuestra verdadera religión es el consumo, lo material. Por ello la verdadera indignación y los límites de lo que se puede decir y lo que no lo marca el capital. ¿Podría un medio de comunicación satirizar a su principal patrocinador?,¿Podría criticar al grupo político o religioso que lo apoya económicamente?. La respuesta es obvia.
Los islamistas radicales han desempolvado convenientemente este incidente ahora que algunas de sus fuerzas políticas están subiendo como la espuma en los paises árabes. Hartos ya de los gobiernos corruptos impuestos por la política imperialista de EEUU se agarran a un clavo ardiendo con la esperanza de una vida mejor. Aquí o allá.
ACT: En informativos telecinco recuerdan otras reacciones cuando la religión está por medio.
El 7 de febrero de 1937 comenzó la evacuación civil de la ciudad de Málaga, asediada por las tropas nacionales. Veinticinco mil tropas alemanas, italianas y moras entraron en la ciudad el lunes día 8 por la mañana: tanques, submarinos, barcos de guerra, aviones, todos a la vez para aplastar una ciudad vacía.
Más de 150 mil ciudadanos abandonan la ciudad con sus pertenencias a cuestas. Algunos afortunados pueden hacerlo en burro y solo unos poquísimos privilegiados en coche. La gran mayoría recorre a pielos 260 km que separan Málaga de Almería, su destino.
Sólo tienen un camino para hacerlo, la carretera que, bordeando la costa, une a estas dos ciudades. Durante el penoso camino sufrieron los ataques de la aviación y de la marina alemanas en uno de los primeros ataques sobre población civil.
El médico y brigadista canadiense Norman Bethune reunió un importante testimonio gráfico de la masacre.
Hoy, casi 70 años después, el hijo de uno de estos supervivientes ha decidido realizar a pie el camino inverso (Almería-Málaga) como homenaje a su padre, aún vivo, y a todos los que sufrieron aquella terrible contienda.
Fuente: Diario Sur| Diario del Recorrido (Blog)

