Papeles que ha de barrer el viento
[..]¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!.
Rafael Alberti. Nocturno
Se quejaba hace unos días mi compañero de blog de que nadie de la bibliogsfera había tratado el tema del archivo de Salamanca.
Tal vez muchos hemos comprendido que no es un tema archivístico ni documental, si no político.
De todo este asunto me llaman poderosamente la atención dos hechos:
- La capacidad humana de ser manipulados no tiene límites. Cada uno de nosotros debe poseer una especie de fibra sensible que, en el mismo momento que es debidamente activada, nos exalta airadamente en defensa o en ataque de algo. Sólo así encuentro explicación ante determinadas reacciones vistas estos días en diversos medios a raíz del famoso traslado y que, hasta ahora, no he visto por temas mucho más acuciantes como la sobrevaloración de la vivienda y la precariedad laboral.
- Si la sociedad está cada vez más informatizada, si desde diversos ámbitos académicos se aplaude la digitalización de bibliotecas y archivos lo que permite, además, facilitar el acceso a la documentación a aquellos investigadores que no pueden acceder a la misma y, a su vez, preservarla ¿donde está el problema?, ¿Porqué va a ser el fin del archivo?¿No era el futuro?
Mañana nadie se acordará del archivo, la vivienda seguirá subiendo y todos nosotros permaneceremos en nuestro letargo hasta que alguién nuevamente nos toque la fibra sensible con cualquier otra trivialidad
